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Nocturno a Rosario - Manuel Acuña

Martes, Agosto 26, 2008

Bueno cuando iba en 3° de secundaria, una de mis tareas en la asignatura de español fue llevar el poema Nocturno a Rosario del poeta mexicano Manuel Acuña, cabe resaltar que este poeta murió a los 24 años de edad a causa de un suicidio por el despecho de Rosario.

Cuando lo lei todo, ¡vaya!, me dio escalofríos y a la vez me encanto, ya que en ese tiempo también me sentía mal por un amor que ya se habia marchado. Bueno el poema es genial, aquí se os dejo:

A Rosario

¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro,
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.

Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.

De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada,
las formas de mi madre se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás;
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos,
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.

A veces pienso en darte mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
qué quieres tú que yo haga con este corazón?

Y luego que ya estaba concluido el santuario,
tu lámpara encendida, tu velo en el altar,
el sol de la mañana detrás del campanario,
chispeando las antorchas, humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar…

¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre y amándonos los dos;
tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma, los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros mi madre como un Dios!

¡Figúrate qué hermosas las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así!
Y yo soñaba en eso, mi santa prometida;
y al delirar en eso con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.

Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!

Esa era mi esperanza… mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo que existe entre los dos,
¡adiós por la vez última, amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,mi juventud, adiós!

Y a quien no le guste leer, aqui os dejo el video de una chava declamandolo con una triste musica, que simplemente es maravilloso el video.

Latin

Martes, Mayo 27, 2008

Latin¿Te gustaría aprender latín? Pues bien aquí tenemos la solución!! te traemos la descarga de nuestro primer tomo con unas pequeñas clases de latín…

El curso lo dividiré en 3 ó 4 tomos… tal vez esta sea tu oportunidad para aprender una lengua muerta!

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Carta a Melissa

Jueves, Abril 24, 2008

Bueno amigos, hoy abro una nueva parte del blog, de ahora en adelante mi amigo Vladimir Lestat, empezara a escribir en el blog, mostrándonos sus primeros pasos en el maravilloso mundo de la literatura.

Carta a Melissa

Con mi llanto sacrílego desesperante
al saber que no estas junto a mí.
Me encuentro en este conjuro radiante
de luz, de encontrarme junto a ti.
Tomar tu mano y besar tus labios,
llama de pasión incesante,
¡Quiero estar junto a ti!

Déjame hacerme dueño de tus sueños,
linda y calurosa luz de noche.

Que con tu pálido color
haces imaginar a mi corazón.

Déjame contar tus palabras de amor,
déjame susurrar a tu oído la cálida
armonía de mi voz.
Que con tu llanto manchas mi velo
de tinieblas; te tengo que ver…

No tengo más que decir,
tu siempre caballero:

Vladimir Lestat