Internet cumple 30 años


Este martes, Internet cumple treinta años. Es un momento para "celebrar que hemos llegado muy
lejos, pero también una oportunidad para reflejar que aún nos queda mucho camino", afirma en un artículo en "Wired" Tim Berners-Lee, que el 12 de marzo de 1989 presentó una propuesta para gestionar y transmitir información, que se plasmó en la World Wide Web. Y también un momento para reflexionar sobre si el espíritu de libertad que inspiró la red está en riesgo debido a leyes proteccionistas y a la censura.

Cuando Berners-Lee expuso brevemente la idea a Mike Sendall, su cabeza en el CERN -el laboratorio europeo de física de partículas-, éste calificarlo de "vago, pero excitante". Tres décadas después, la mitad de los habitantes del mundo están conectados a la red.

Berners-Lee afirma que la web ha dado voz a grupos marginados y ha hecho nuestra vida cotidiana más fácil, pero también muestra preocupación:

"Con cada nueva herramienta, cada nuevo sitio web, la división entre los que están online y los que no están incrementa, lo que hace del todo imperativo que la web sea accesible a todos."

El creador de la WWW voz tres fuentes de disfunción: actividades directamente maliciosas o criminales, sistemas que crean incentivos perversos, como ciertos ingresos ligados a la publicidad oa la diseminación de informaciones falsas, y, incluso, consecuencias negativas del diseño, que permite la polarización y puede afectar a la calidad del discurso.

El primer problema no se puede erradicar totalmente, afirma, pero se pueden redactar leyes y códigos para minimizarlo. Y los otros dos requieren rediseños.

Un nuevo Contrato para la Web

Para establecer una base que asegure el acceso a la web como un derecho humano más y contribuya al bienestar común, el año pasado se elaboró ​​el Contrato para la Web. Fue iniciativa de la Web Foundation, creada por el mismo Berners-Lee en 2008.

El Contrato se hizo público en la Web Summit, una conferencia internacional que se celebra anualmente en Lisboa. Con la intención de implicar gobiernos, empresas y ciudadanos, hace, de entrada, esta afirmación: "La web fue diseñada para unir a las personas y poner el conocimiento a libre disposición."

Por eso, todo el mundo tiene un papel "para garantizar que la web sirve a la humanidad". El Contrato pide que los gobiernos se comprometan a asegurar que todos puedan conectarse a Internet y respetar el derecho a la privacidad. Pretende que las empresas también hagan Internet accesible a todos y respeten la privacidad y los datos personales de los consumidores y desarrollen tecnologías para el bien público. Y, por último, que los ciudadanos se comprometan a ser creadores y colaboradores, a construir comunidades fuertes que respeten el discurso civil y la dignidad humana y en "luchar por la web".

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